El sistema nervioso está dividido en dos grandes secciones: el sistema nervioso periférico y el sistema nervioso central. El sistema nervioso periférico es una red de nervios por todo el cuerpo, que maneja todo desde la regulación del ritmo cardiaco a doblar la mano o el pie. También recibe información, mucha de la cual se manda al cerebro (ej. Dolor, temperatura). Esta información se analiza y se coordina en el sistema nervioso central.
El sistema nervioso central está formado por la médula espinal y el cerebro. La médula espinal va desde la base del cerebro hacia abajo por el centro de la espalda y termina justo debajo de la cintura. Está formada por células nerviosas (neuronas) y largas fibras nerviosas llamadas axones que transmiten toda la información entrante desde el resto del cuerpo al cerebro y toda la información saliente desde el cerebro al resto del cuerpo. A diferencia de los nervios del sistema nervioso periférico, los del sistema nervioso central no se regeneran una vez que han sido lesionados. Así que cuando la médula espinal se lesiona, se sufrirá varios grados de parálisis si se han destruído los axones.
Hay dos tipos de lesiones de la médula espinal: completa o
parcial. Si la lesión de la médula espinal es completa no hay ningún
funcionamiento por debajo del punto de la lesión. Esto quiere decir que no se tendrá ninguna sensación o movimiento voluntario y que amabas
partes del cuerpo, por ejemplo los dos brazos, estarán afectadas. Una lesión
completa puede resultar en parálisis de los cuatro miembros (cuadriplejia) o de
la parte inferior del cuerpo (paraplejia).
En las lesiones parciales, es posible que se pueda
mover un miembro más que los demás o que se pueda sentir más con un lado que con
otro. El nivel de las lesiones incompletas puede variar de persona a persona,
y puede afectar al cuerpo de formas distintas. Por ejemplo, una lesión en el C6
puede resultar en perder por completo el control de la mano, pero puede tener
control de la muñeca. Una lesión del C5 puede privar al paciente del control de
la mano y la muñeca, pero no del control del brazo y del hombro.
A parte de una pérdida de la sensación y del movimiento, las personas con lesiones de la médula espinal también pueden tener complicaciones
con la vegija y los intestinos. Las lesiones de la médula espinal suelen afectar
a la fertilidad en los hombres. Si la lesión de la médula espinal es alta, por
ejemplo en C1 o C2, se puede necesitar un respirador o un marcapasos
diafragmático para respirar bien.
Otras complicaciones que pueden surgir de una lesión de la
médula espinal son la incapacidad de regular la presión sanguínea, tener la
presión sanguínea baja, control reducido de la temperatura del cuerpo,
incapacidad de sudar por debajo del lugar de la lesión y un dolor crónico. Las personas que tienen lesiones de la médula espinal también tienen un aumento de
la susceptibilidad a las enfermedades respiratorias y disreflexia autónoma.
La disreflexia autónoma es principalmente el resultado de la
inhabilidad del cuerpo de controlar la presión sanguínea. Esto es una
preocupación especialmente para las personas que tienen una lesión de la espina
dorsal en el T6 o más alta. La señal encargada de "decirles" a los vasos
sanguíneos que tienen que relajarse no se procesa debido a la lesión. Con la
disreflexia autónoma, estos vasos sanguíneos permanecen contraídos
intermitentemente, elevando así la presión sanguínea y posiblemente acarreando
complicaciones mortales como un ataque de apoplejía. Suelen ser necesario
métodos externos para bajar la presión sanguínea a unos niveles sanos.
Estadísticas
Aproximadamente 450.000 personas de los Estados Unidos tienen
lesiones traumáticas permanentes en la médula espinal, y surgen más de
10.000 nuevos casos de LME. El 82 por ciento son de todas las LME son
hombres y el 18 por ciento son mujeres.
Las lesiones en la médula espinal son muy comúnmente causadas por
accidentes con vehículos motorizados. Las siguientes causas más
frecuentes son las caídas y los actos de violencia. Las lesiones de
médula espinal relacionadas con los deportes se producen más comúnmente
en niños y en adolescentes, mientras que las relacionadas con el trabajo
(especialmente trabajo en la construcción) predominan en adultos.
La mayoría de los pacientes con lesiones en la médula espinal tienen
entre 13 y 30 años. Aproximadamente el 80% son varones. Esta
preponderancia masculina se reduce alrededor de los 65 años, cuando las
caídas se vuelven el mecanismo más común de lesiones en la médula
espinal. Más de la mitad de este tipo de lesiones se produce en la zona
cervical, es decir, en el cuello. Casi un tercio se produce en la zona
torácica (donde las costillas se unen a la columna). El resto se produce
en la zona lumbar, es decir, la parte baja de la espalda.
En la actualidad, no existe cura para las lesiones de la médula
espinal. Sin embargo, las investigaciones en curso para probar terapias
quirúrgicas y farmacológicas están progresando con rapidez. Se están
examinando los tratamientos farmacológicos para prevenir el progreso de
la lesión, la cirugía de descompresión, el trasplante de células
nerviosas, la regeneración nerviosa y terapias farmacológicas complejas
como medios para superar los efectos de las lesiones en la médula
espinal.
Fuente: Christopher Reeve Paralysis Foundation. www.christopherreeve.org.
Cleveland Clinic. www.my.clevelandclinic.org
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